Rusia y el patio trasero de la Unión Europa en el Mediterráneo oriental

Artículo de Álvaro Díaz Navarro, experto en Relaciones Internacionales

País: España

La expansión de Rusia y su creciente influencia puede, a largo plazo, desmembrar la Unión Europea y reforzar la posición de Moscú en la comunidad internacional.

«En Rusia no hay caminos, sólo direcciones». Este proverbio ruso se acopla perfectamente al gigante euroasiático y a la clara dirección que ha tomado en los últimos años: el Mediterráneo oriental.

Desde la llegada de Putin al Kremlin, el presidente ruso ha azuzado el sentimiento nacionalista de la extinta Unión Soviética como base para el renacer de la Federación Rusa en términos económicos, políticos y militares. Su intervención en Siria ha supuesto la primera intervención del país fuera de las antiguas fronteras soviéticas desde el fin de la Guerra Fría, lo que supone una declaración de intenciones al poderío de Occidente.

¿Pero qué tiene esto que ver con la Unión Europea? Todo resurgimiento precisa de una mayor área de influencia, y esta influencia no se entiende sin aliados que puedan conformar un contrapeso al dominio occidental actual. En este caso en concreto, sin dos: Chipre y Grecia.

Por un lado, los chipriotas siempre han mantenido fuertes lazos con los rusos, en especial con la compraventa de arsenal militar, lo que produjo ciertas tensiones en 1997 en lo que se conoce como «la crisis de los misiles de Chipre». Una década después, Rusia se sirvió de la crisis financiera de 2008 para llevar el agua a su molino, proporcionando a los bancos de la isla una importante inyección de fondos (se calcula que un tercio o la mitad de éstos procede de Rusia) a cambio de concesiones para la explotación de yacimientos de gas submarinos y la utilización de distintas bases áreas del país.

Con los griegos se utilizó una estrategia similar, que se vio favorecida, en gran medida, por el viraje de la política exterior de Atenas desde la llegada al poder de Alexis Tsipras. De nuevo, las promesas pecuniarias tan bien recibidas en tiempos de crisis contrastaban con las políticas de austeridad de Merkel y Draghi. ¿Qué pedía Putin a cambio? La venta de derechos de tránsito del gas ruso por el nuevo gaseoducto que conectaría a Rusia y a Turquía.

Con esta situación, Moscú se habría ganado el apoyo de dos miembros de la Unión en una zona geoestratégica de importancia, como bien advirtió Obama a sus aliados europeos.

  • ¿Qué opinas, pues, de las acciones tomadas por Rusia?
  • ¿Debería la Unión Europea cambiar la política seguida hasta ahora para que algunos de sus miembros no caigan en los brazos de Moscú?
  • ¿Cuál sería la actitud a adoptar frente a una potencia vecina en claro desarrollo económico y militar, y que tan trascendente se muestra en los planes energéticos de la Unión?

Para más información, puedes consultar el think tank catalán CIBOD

Artículos relacionados:

Rusia en el Mediterráneo Oriental, ¿un contrapeso a Occidente? en CIBOD de Jesús Manuel Pérez Triana

EU restates Balkans pledge, warns of Russia de Andrew Rettmanhttps://www.economist.com/blogs/economist-explains/2017/07/economist-explains-25

Comparte tu opinión sobre este tema  strzałka

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s